Calidad 4.0

¿Calidad 4.0?

Desde algún tiempo, además de la Industria 4.0, se está hablando también de la Calidad 4.0 como otro ingrediente de la transformación digital en las estrategias de optimización de la empresa. Obviamente  Calidad 4.0 e Industria 4.0 están íntimamente relacionadas y para todos los implicados en la Gestión de la Calidad en la empresa es buena idea comenzar a entender de qué se trata y cómo pueden sacarle provecho en su empresa. 

El concepto de Calidad 4.0 es muy reciente, ha existido solo desde 2017 al utilizarlo LNS Research en varios artículos. El término es un guiño al impacto digital de la Industria 4.0, un concepto frecuentemente citado que incluye tecnologías como el aprendizaje automático y la inteligencia artificial, la realidad móvilaumentada y virtual, la nube, internet de las cosasbig dataredes sociales y blockchain

La Calidad 4.0 consistiría en la utilización de las nuevas tecnologías en la mejora del desempeño, competitividad y rentabilidad de la empresa.

Para los fabricantes, la prioridad principal es casi siempre mejorar la calidad. Los clientes finales exigen productos de calidad, por lo que los fabricantes exigen un desempeño de calidad en todas sus cadenas de suministro. En el entorno de fabricación actual, no hay tolerancia para entregar nada más que un producto de calidad. El riesgo para la reputación de la empresa es demasiado grande.

Sin embargo, con frecuencia los ejecutivos, especialmente en empresas de fabricación, olvidan la importancia de la calidad en su negocio. Tradicionalmente, la calidad se ha considerado una función del departamento de calidad, no de toda la organización. En este paradigma, dado que la calidad se ha concentrado en la producción, los presupuestos para financiar sistemas de gestión de la calidad se hacen a un lado a favor de más o mejores máquinas para la producción. El departamento de Calidad a menudo se pasa por alto, quedando relegado solo a una función de vigilancia, responsable de atrapar las piezas defectuosas antes de que se envíen a los clientes. ¿Logrará la Calidad 4.0 solventar favorablemente esta situación?

Las nuevas tecnologías y metodologías centrales a la Calidad 4.0, podrán transformar la manera de considerar la calidad solo cuando se combinen con una cultura de calidad, liderazgo y una fuerza laboral receptiva. La ausencia  de esta cultura es la causa de que casi ninguna empresa ha progresado en su intento de integrar la Calidad 4.0 en su negocio. El comienzo lento de la Calidad 4.0 es el resultado del hecho de que muy pocas empresas tienen una estrategia de transformación digital o posee conocimientos prácticos sobre los requisitos tecnológicos de la Industria 4.0. Además, una gran parte de las organizaciones no tienen una cultura de la calidad a la que recurrir, y muy pocos empleados comprenden su papel en el mantenimiento y mejora de la calidad. Los principales obstáculos para la adopción de la Calidad 4.0 son los sospechosos de siempre – falta de talento, tiempo, sistemas obsoletos y una estrategia no definida. A estos hay que añadir la escasez de habilidades digitales y la incapacidad de implementar una cultura de calidad de arriba hacia abajo.

Si las tasas de adopción e implementación son bajas, ¿qué factores comerciales van a persuadir a los que toman las decisiones en la empresa de integrar la Calidad 4.0 en sus prácticas de trabajo? Creo que solo si las nuevas técnicas tienen un impacto significativo sobre tres áreas relacionadas con la calidad – desempeño de los procesos, capacidad/velocidad de respuesta y  satisfacción del cliente.

Para lograrlo será necesario invertir en la formación de profesionales de la gestión de la calidad para que se conviertan en líderes del cambio. Estos deberán ser competentes en habilidades como la comunicación, la gestión del cambio y el trabajo en equipo además del uso de las nuevas tecnologías. También será necesario potenciar a los auditores internos para que no solo verifiquen el cumplimiento de requisitos, sino que estimulen y apoyen a los responsables de los procesos de negocio para que gradualmente vayan incorporando las nuevas técnicas y tecnologías a sus operaciones – un  objetivo nada fácil de alcanzar.

Si la empresa adopta un enfoque estructurado para la transformación digital tanto para la parte tecnológica como para la humana, seguramente obtendrá una ventaja competitiva al crear eficacia y eficiencia operativa que redunden en mejora de sus productos y servicios. Pero la alta dirección debe estar dispuesta a invertir de manera sostenida en personas, procesos y tecnología.

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